viernes, febrero 02, 2007

Reencuentro


Desde que comencé mi historia con Maromo, Gael se negó a verme. Durante meses, intenté hacerle cambiar de opinión, intenté hacerle razonar, pero era imposible, no me daba cuartel. Como un niño caprichoso solo repetía "O todo o nada". Para mí todo era imposible, y nada muy doloroso.

Muchos eran sus argumentos, pero a mí no me servían. Nuestra historia no era solo la de un revolcón, los lazos que habíamos creado eran mucho más fuertes que eso. No tenía sentido destruir esa unión simplemente porque ya no puedieramos dormir juntos. Porque ambos estabamos perdiendo mucho.....

Era su decisión, y como tal, tenía que respetarla, aunque su ausencia me doliera enormemente.

El viernes pasado, volvimos a coincidir por el messenger. Por primera vez en ocho meses, no intenté razonar con él. No le dije añoraba tomarme un café a su lado, no le dije que era estúpido el hecho de no vernos, no le dije que su amistad era muy importante para mí, no le dije que sufría por no saber de él como antes y sobre todo, no le dije que seguía echándole de menos.....

De repente, tal vez porque no dije nada, una ventanita se abrió en la esquina inferior derecha de mi pantalla, con un mensaje que decía: "¿Te apetece que vayamos al cine este miércoles?". "", fue mi única respuesta.

Ayer, después de ocho meses, volvimos a reecontrarnos. No fuimos al cine, aunque eso era previsible. Esperaba a un Gael lleno de reproches, o a un Gael sarcástico, o a un Gael que intentara convencerme y tirar por tierra todas mis creencias, con el solo propósito de ganar y demostrarme, con otra noche de pasión, que el amor no existe y que él siempre será capaz de conseguir todo lo que se propusiera. Pero no encontré nada de eso.

Tras dos copas de vino, estuvimos charlando durante horas. Horas en las que abrió su corazón, horas en las que tiró, por primera, su coraza de autosuficiencia y de "yo no necesito a nadie", horas en las que me explicó sus razones para no querer verme. Solo necesitaba tiempo para hacerse a la idea de que, tras un café, un cine o una charla, no volvería a pasar nunca nada más. Tiempo para darse cuenta de que era importante en su vida. Tiempo para reconocer que era mejor tener mi amistad a no tener nada. Tiempo para descubrir que aunque sintiera un millón de cosas, aun no está preparado para volver a tener una relacción con nadie. Aunque esa persona sea yo.

Desde anoche, algo ha cambiado en mi interior. No dejo de pensar en él y de preguntarme por qué esta historia no ha salido hacia delante, por qué es imposible estar juntos, por qué no puede funcionar lo nuestro...... La complicidad que compartíamos sigue intacta, el mundo que nos rodeaba dejó de existir, y el deseo y la pasión reapareció en nuestras miradas... ¿Qué es lo que falla? ¿Qué es lo que hay ahí que no puedo ver? ¿Qué es lo que hace que sigamos queriendo estar juntos pero que nos sea imposible conseguirlo?

Me prohibí enamorarme de él porque no quería compartir su mundo. Me prohibí necesitarle porque era inaccesible. Me prohibí estar con él porque nunca quiso estar conmigo. Empecé una nueva ida, y conocí gente nueva. Empecé una relacción con alguien a quien adoro y a la que no haría daño por nada en el mundo.... Entonces ¿por qué sigue existiendo ese vínculo? y ¿por qué no puedo romperlo?

Al terminar las copas, nos despedimos con un fuerte abrazo. Trazamos una linea y decidimos que, detrás de la misma, se quedaba nuestro pasado compartido, y delante, nuestro futuro por construir. Una historia que comenzaba a escribirse en ese mismo instante.

Pero ¿qué historia escribiremos esta vez?


Escuchando: "You´ve gotta be" Desiree

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